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La experiencia de vivir el deporte en vivo y directo es la parte fundamental de la televisión clásica. Además, la televisión cumple un rol importante dentro de los clubes deportivos, ya que favorece el aumento de sus finanzas. Esto se ve claramente reflejado en la inyección económica para los equipos de fútbol de todo el mundo.El proceso de negociación por los derechos televisivos y su correspondiente reparto varían según el país. Hay ligas que negocian sus derechos con los canales de televisión; mientras que en otros países la venta es compromiso de manera individual de cada club. Ni siquiera los criterios para repartir el dinero son similares: cada campeonato implementa su propia fórmula. En cómo se venden los derechos televisivos y cómo se dividen.La organización y reparto del dinero de la televisión es el inicio o la salida de donde arrancan todos los competidores.

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La clave para tener un campeonato competitivo es mantener una brecha corta

Los contratos locales de televisión, por otro lado, alcanzaron un límite. Tal es el caso de Premier League y Bundesliga, quienes por primera vez firmaron contratos inferiores a la temporada anterior. No es un secreto que el fútbol inglés es el más rico de todo el mundo. Sin embargo, éste cayó un 8% en la venta local, pero a su vez creció un 8% en el exterior. Por su parte, el alemán consiguió incrementar su base o mejor dicho su capital por medio de ventas de su producto a otros países. Para conseguirlo, abrieron áreas de trabajo en los territorios potenciales de expansión.

El contrato de la Premier es tan majestuoso que 17 de sus equipos están entre los 20 que más dinero cobran por derechos televisivos; los otros tres son Real Madrid, Barcelona y Juventus.

Vale la pena comentar que en ninguna de las bien llamadas Big-5 las mejores ligas del mundo (Inglaterra, Italia, España, Alemania y Francia) el porcentaje que se le da a la televisión representa menos del 30% del capital total. Según un reporte por parte de la UEFA del año 2018, en las ligas de segundo y tercer orden europeo (Portugal, Holanda, Bélgica, entre otras) se promedió el 24.5% de los ingresos en total.

En América Latina los números son semejantes tal es el caso de Argentina, en la que la  tv consigue el 37%. En Brasil, según un estudio de Sports Value, el monto es el 31% del total. Por su parte el anuario barato de la ANFP afirmó que en Chile llega al 41%. En algunos clubes la tv puede dar más del 60% de todo lo que entra a la tesorería en el transcurso de un año: Everton y Roma son dos casos ejemplares.

Sin embargo, por encima de los ingresos, la clave se encuentra en cómo se dividen esos montos: tener una fórmula con diferentes parámetros impide una brecha extensa y permite mantener la competitividad del torneo. Europa comprendió que el sendero es la reducción del gap.

España minimizó la diferencia de 1000% a 350% en cinco años. Inglaterra impide que el que más gana sume más que el 180% del que menos. Francia pone el tope en el 340% y Alemania en 330%. Italia, en cambio, ronda el 470%. Suecia es la liga más pareja: la diferencia no sobrepasa el 120%. La media entre 24 campeonatos de Europa que venden de manera concentrada ronda el 250%.

En el lado más extremo de la disparidad está Portugal. La Liga NOS cede todo compromiso de venta a cada club. Esto hace que las diferencias sean muy evidentes: Porto, Benfica y Sporting Lisboa tienen la posibilidad de ganar hasta 1500% más que el que menos recibe. El desequilibrio se ve, además, en la tabla de posiciones más allá de que es históricamente una liga dispareja, Porto y Benfica son los únicos dos equipos que salieron campeones desde 2002 en adelante y se evidencia las ventajas económicas.

Los clubes más poderosos tienen todo lo necesario para crear dinero por otras fuentes, y de esta manera marcar una brecha mayor para distanciarse del resto de clubes. Barcelona, entre otras cosas, recauda seis veces más por otro capital que Sevilla, el quinto conjunto con superiores acuerdos del campeonato. Las ligas tienen que ser actores que regulen las diferencias y fomenten la paridad.

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¿Cuál es el sendero más justo para lograr la organización y el equilibrio?

La pregunta se reitera históricamente en las reuniones de dueños o directivos, en el interior de ligas y federaciones. ¿Cuál es la forma más justa de repartir el dinero que provenga de la televisión? Los argumentos cambian según el ojo con el que se vea la circunstancia.

Los equipos más populares son los que más audiencias cuentan y sus partidos son los más demandados para las transmisiones. Esto hace que, de alguna forma, sean ellos quienes aporten más valor al campeonato y de allí el derecho de pedir un ingreso superiores.

Los clubes menos populares, en cambio, creen que si se aplica esa lógica la rivalidad no sería pareja, que se perderían su derecho de recibir al menos el ingreso mínimo indispensables, la liga o federación es el juez de la competitividad. Un campeonato desparejo no es interesante para fanáticos y sponsors. De esta manera, la liga o federación, por medio de la utilización de una fórmula con diferentes incentivos debe velar por la organización del campeonato y se debe cuidar la competitividad deportiva.

El ámbito cambia hacia el sur. Hay campeonatos como Bolivia, Paraguay, Uruguay y nuestra Venezuela que tienen repartos equitativos (cuando los hubo en Venezuela); es decir que todos los clubes reciben lo mismo de base,. Mientras que los catalogados “grandes equipos” cobran un monto plus por parte del dueño de los derechos o de la liga.

Colombia expone una ordenación entre equipos A (aquellos que llevan más de tres años en la Dimayor) que se distribuyen el 90%, y los de Clase B, que tienen menos de ese tiempo, se dividen el 10% que sobra. El caso de Chile es peculiar. Del total que se distribuye entre los equipos de Primera División, el 33% es para Colo Colo, Facultad Católica y Facultad de Chile. El resto se distribuye en partes iguales para los otros competidores. En los siguientes siete años, los tres clubes reducirán su porcentaje con un objetivo: acortar la brecha.

Los países con mejor organización contemplan diferentes incentivos para construir sus mecanismos de reparto. Pero todos tienen algo en común: dividen una suma mayoritaria e idéntica para todos, y establecen que el mérito deportivo es un ítem preponderante en el momento de repartir.

En Argentina, el 50% es el mismo para todos, el 25% es por méritos deportivos y el 25% final es basado en la audiencia televisiva. En Brasil, todos los clubes acordaron con Globo para comunicar en su señal abierta y el reparto es así: el 40% es equitativo, el 30% se distribuye en base a la proporción de partidos emitidos por televisión abierta y el 30% por mérito deportivo. Ecuador distribuye la mitad en partes iguales, el 25% por méritos de deportes en los últimos cinco años y el porcentaje que sobra en base al promedio de asistencia al estadio.

Las ligas más capaces de Europa tienen fórmulas parecidas. España, Inglaterra, Italia y Francia empiezan con un porcentaje parecido para todos, otro basado en los resultados de deportes, y el último por socios, abonados, audiencias televisivas o valor aportado a la transmisión.

Las ligas requieren torneos atractivos para los fanáticos del deporte, para los sponsors, para hallar superiores acuerdos.

El capital televisivo y de patrocinadores corresponde al primer escalón para comenzar el camino hacia la cima o el campeonato.